Turismo cinegético


    Consiste en un servicio integral para aquellas personas que deseen practicar la caza, realizando labores de intermediación entre el cazador y la persona propietaria de las zonas de caza, organización de viajes, gestión de alojamientos, obtención de permisos y licencias, etc.
    Igualmente se ofrecerá información y asesoramiento en todo momento sobre el tipo de animales que se pueden cazar en cada zona y las modalidades de caza a practicar.
    El hecho de que éste sea un deporte mayoritariamente masculino, no implica, que tu, si eres mujer, no puedas gestionar y promover una empresa de estas características, máxime si dispones de tierras apropiadas para la caza que no sean susceptibles de otro tipo de rentabilización.
     

    La ubicación inicialmente es indistinta, ya que lo determinante a la hora de captar clientes serán aquellos lugares (públicos o privados) en los que podamos ofrecerles nuestros servicios, teniendo en cuenta que nuestro ámbito geográfico de actuación puede ser bastante amplio.
    Un pequeño local, acondicionado como oficina, será suficiente, para la atención al público y gestión de la empresa.
     

    La prestación del servicio se divide en dos fases:
    - Una previa consistente en la organización de las distintas actividades, estableciendo rutas, duración, costes, etc para lo que debemos contar con contactos en todas las zonas previstas y negociar con ellos precios y servicios que posteriormente podamos divulgar y ofrecer a los clientes.
    - Fase de caza, serán los días en los que se desarrollará la actividad propiamente dicha.
     

    La diversidad del clima y vegetación, hacen que la riqueza de España en especies animales sea incalculable.
    Con los años, la caza ha pasado de ser una actividad reservada a un sector de la sociedad que gozaba de un alto poder adquisitivo a convertirse en una nueva forma de turismo accesible al gran público, cada vez más demandado, al ser la combinación perfecta de deporte y contacto con la naturaleza.
    El mercado se caracteriza por la existencia de un número importante de empresas todas ellas de reducida dimensión, pero el número de personas aficionadas a la caza se viene incrementando también en los últimos años.
    El 90 por ciento de las mismas son profesionales liberales y empresarios/as de mediana edad que practican mayoritariamente la caza menor.
     

    El éxito de una empresa de este tipo radica en poseer un profundo conocimiento del sector, tanto a nivel de legislación por comunidades (si actuamos fuera del ámbito regional), como de especies protegidas, fechas de caza para cada especie, precios de permisos y licencias, etc...
    Para conseguir comercializar el servicio, será interesante asistir a las ferias que se organizan en el sector, ponerse en contacto directo con los cazadores a través de mailing y realizar campañas de publicidad periódicas en revistas especializadas del sector.
    También es interesante contactar con agencias de viajes que puedan ofrecer nuestros servicios.
     

    Cómo mínimo serían necesarias tres personas, una encargada de la gestión y administración de la empresa así como del contacto con clientes y proveedores y dos monitores acompañantes en las jornadas de caza.
    Es imprescindible que sean personas con experiencia en el mundo de la caza y amplia formación en el sector, ya que no solo se ofrece gestión sino también información y asesoramiento continuo.
     

    La actividad se puede complementar con otras que diversifique aún más el servicio como venta de ropa, libros, etc...
    Las innovaciones pueden provenir también mediante la propia organización de las jornadas de caza ofreciendo, servicios complementarios, mediante colaboraciones con otras empresas, o actividades propias como jornadas gastronómicas, degustaciones, etc...
     

    Para la gestión de la empresa es interesante generar ó adquirir un software que posibilite el control tanto de clientes como de proveedores, así como las gestión propia de la empresa.
    Además la presencia en Internet, mediante la creación de una página web, y la posibilidad de realizar solicitudes de información y reservas online, supondrán una mayor facilidad para los clientes y una mayor eficacia en la prestación del servicio.
     

    No se requiere ninguna autorización especial, salvo las comunes para la creación de una empresa.
     

    La inversión inicial no es elevada, ya que solo se requiere el acondicionamiento de un pequeño local (40 a 60 metros), la adquisición del mobiliario, equipos informáticos, teléfonos, fax, así como los gastos de constitución de la empresa y el diseño de la campaña de publicidad y la página web.
    El total puede oscilar entre los 15.000 y los 20.000 €.
    Será necesario tener una disponibilidad importante de tesorería para cubrir los primeros gastos así como para poner en marcha las primeras jornadas.
     

     

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