Consultora para las PYMES


    Empresa especializa en la prestación de un servicio de gestión integral para pymes, prestado por profesionales de muy diversas áreas temáticas: economía, derecho, comercio exterior... agentes de la propiedad industrial, ofreciendo una amplia y personalizada gama de servicios: contable, fiscal, jurídico, mercantil, comercial, marketing, cooperación empresarial…Debes vender conocimiento especializado y profesionalidad.
    En este negocio no comercializas productos, vendes una determinada valía profesional, que es importante cuidar para consolidar el mercado.
     

    Existen varias opciones para ubicar tu negocio: puedes disponer de un despacho en un edificio de oficinas donde se cuide la imagen que el cliente va a percibir en sus posibles visitas, o elegir un enclave en el que exista una importante expansión empresarial.
    En este sentido debes valorar la competencia establecida. El despacho de unos 35 o 50 m2, debe estar equipado con equipos informáticos, conexión a Internet y material de oficina.
    Respecto a sus características, intenta crear un ambiente funcional y acogedor en el que, a ser posible, existan zonas de actividad diferenciadas.
     

    Lo primero que tienes que tener claro antes de montar la empresa es qué servicios quieres prestar a tus clientes.
    Si bien, una consultora debe ofrecer un servicio integral, es recomendable que en un primer momento, te centres en los servicios esenciales, como fiscal, laboral, contable, tramitaciones... y que, poco a poco, vayas ampliándolos (gestión de subvenciones, comercio exterior, cooperación empresarial…) conforme te vas haciendo un hueco en el mercado y vas fidelizando a tus clientes.
     

    La complejidad del mundo empresarial exige a las pequeñas y medianas empresas un mayor nivel de asesoramiento. En un negocio, la contabilidad, la fiscalidad o las tramitaciones ante la Administración son asuntos que escapan al control de las empresas, que prefieren confiarlos a consultoras especializadas.
    La demanda de este tipo de servicios ofrece una buena alternativa laboral a profesionales de la abogacía, economía y relaciones laborales, que pueden asociarse ya sea por su cuenta y riesgo o recurrir al apoyo de una franquicia.
    Tienes que tener en cuenta que muchas empresas cuentan con proyectos viables que, sin embargo se posponen indefinidamente, llegando incluso a renunciar a ellos por desconocer como gestionarlos, por carecer de personal cualificado y por la falta de recursos técnicos adecuados. Es aquí donde los equipos de gestión total pueden jugar un papel muy importante, capaces de gestionar en su globalidad, de modo coordinado, cualquier proyecto en el que la empresa pudiera estar interesado.
     

    El éxito de una consultora está muy vinculado a su capacidad comercial y profesional.
    Debes esforzarte por ofrecer un servicio personalizado, integral y de calidad. Los nuevos condicionantes socioeconómicos como la creciente competitividad, el cambio tecnológico acelerado, el aumento de los requerimientos de calidad..., exigen que tales servicios sean prestados conforme a un novedoso patrón de gestión, en el que la atención continua y directa, el servicio integral y el apoyo para el control de costes conformen las coordenadas de obligada referencia en este negocio.
    Una de las mejores armas que tienes a tu alcance para conseguir clientes es el networking. Consiste en conseguir una amplia red de contactos que permita posicionarte en el mercado. Conocer el mercado y que el mercado te conozca es clave para poder triunfar en este negocio. De hecho, un trabajo bien hecho será tu mejor carta de presentación.
    El margen de beneficio en la prestación de este tipo de servicio ronda entre un 30 por ciento y 40 por ciento como media. No obstante, hasta que la empresa no se haga un hueco en el mercado, la rentabilidad será baja y, según vaya adquiriendo experiencia, la rentabilidad se incrementará hasta alcanzar cerca de un 15 por ciento.
     

    Para atender la consultora, es fundamental que participen como socios/as o colaboradores/as profesionales del campo de la abogacía, economía, relaciones laborales.
    En un principio, será necesario que uno de ellos compagine su actividad con las tareas comerciales para la captación de clientes.
    Con el tiempo, puedes completar el equipo de trabajo con una persona que se dedique a las tareas administrativas y una que atienda la oficina y las visitas de los clientes. La plantilla se irá ampliando a medida que vayas incorporando nuevos servicios o se incremente el número de clientes.
    Es importante que cuentes con profesionales muy preparados. El equipo ha de esforzarse por estar al día de las novedades que se van produciendo en su terreno, por lo que la formación continua debe ser imprescindible.
    No olvides que de la calidad de los servicios prestados dependerá el crecimiento de tu empresa. A la larga realizarás la mayor parte de la inversión en recursos humanos.
     

    Una de las innovaciones que puedes introducir en tu negocio, es ofrecer los servicios a través de la red. Los especialistas del sector consideran que las consultorías online tienen buenas perspectivas de crecimiento, después de los malos tiempos vividos por el sector.
    Internet es un universo aún por explorar cuyo mayor desarrollo se producirá en los próximos años. La rentabilidad media-alta que se puede obtener, los huecos de mercado y la baja inversión inicial son los principales alicientes de este negocio.
    No obstante, ten en cuenta que la competencia es su principal escollo y el continuo cambio al que está sometido.
     

    La interconexión entre los miembros del equipo y entre cualquiera de ellos y las empresas-clientes ha de garantizarse mediante el uso de las nuevas tecnologías (correo electrónico, Internet, videoconferencia...).
    Cada vez hay una mayor conciencia en las empresas de que Internet no sólo es una herramienta comercial y de marketing, sino que es sobre todo, una herramienta de gestión empresarial que permite mejorar sus negocios y abaratar muchos de sus costes.
     

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    La inversión mínima necesaria para este tipo de negocio es baja, rondaría los 9.000€.
    El equipamiento de la oficina podría costarte aproximadamente 4.200€ (mobiliario, ordenadores, impresora, programas informáticos especializados, máquina de escribir, fotocopiadora y material de oficina, etc).
    Mientras consigues una clientela, los primeros meses de actividad no generarán demasiados ingresos, por lo que tendrás que disponer de unas reservas para hacer frente a los gastos fijos y de personal.
     

     

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