Cultivo ecológico de tomates cherry


    Cultivo ecológico de tomate Cherry bajo invernadero. Esta variedad conocida también como tomate cereza o enano está experimentando dentro del sector hortícola una gran expansión en el sur Andalucía.

    Se trata de una hortaliza exótica que se caracteriza por su fruto redondo, piel fina, color rojo al madurar y sabor intenso. Se introduce en España a finales de la década de 1970 principalmente para ser exportado, aunque en la provincia de Granada su cultivo se inicia hace unos cinco años.
     

    El análisis de las variedades que mejor se adapten a las condiciones climáticas de la zona, las características de los suelos, así como el material de cubierta y tipo de estructura de invernadero que mejor se adecue a la morfología del terreno son elementos que deben tenerse en cuenta a la hora de iniciarse en el cultivo de esta hortaliza. Ya que son factores que entre otros elementos inciden en el nivel de producción que quieras obtener.
     

    Entre las diferentes variedades de tomate cherry, la “conchita” (recolección en racimo) y la “josefina” (recolección fruto a fruto) son las que principalmente se cultivan en la provincia de Granada”. Mientras que la primera es más vigorosa, y se adapta mejor a ciclos largos de cultivo, la variedad “josefina”, por ser más débil, se adapta mejor a ciclos cortos. En ambos casos, generalmente el sustrato de cultivo más utilizado es en sacos de perlita con fertirrigación automática.

    El tiempo que transcurre desde su plantación hasta la recolección oscila entre dos y tres meses, pudiendo en algunas ocasiones prolongarse más. La densidad de
    plantación es de cuatro plantas por m2 que podrían producir en torno al kilo y medio de tomate. Esta densidad también variará en función de la época del año; así, en invierno se aumentará el marco de plantación, buscando una mayor luminosidad para las plantas, mientras que en verano, el tomate debe resguardarse del sol y mantenerse con la mayor humedad ambiental posible, lo que se consigue aumentando la densidad de plantación.

    La utilización de técnicas culturales ecológicas, como el desarrollo de la polinización mediante abejorros en lugar de la hormona tradicional, el empleo de abonos orgánicos, etc..., contribuye a mejorar la calidad ecológica del producto, teniendo por ende, un valor añadido que incide de forma directa en su creciente demanda.
     

    Este cultivo ha crecido espectacularmente, sobre todo en la provincia de Granada, en la que durante el año 2002 se han cultivado 367 ha de las 576 ha que se estima se dedican a él en la península. La razón de este espectacular crecimiento radica en su rentabilidad para el agricultor/a y en la constancia
    de los ingresos que produce.

    Esta variedad de tomate es muy apreciada en los mercados internacionales, siendo sus principales consumidores los ingleses, aunque poco a poco se está abriendo paso en otros mercados europeos, incluido España, en donde cada vez son más las recetas que incluyen este tomatito, convirtiéndose en
    una hortaliza de consumo cotidiano que va ganando espacio en los lineales de las grandes superficies.
     

    Este tipo de tomate puede comercializarse tanto en rama como suelto; los envases del cherry suelto se presentan en tarrinas de 250, 500 gramos o a granel en cajas de 3, 4 kilogramos, según los pedidos y necesidades de cada cliente. Una tarrina de 250 gramos contiene una media de 27 tomates. Los precios de venta suelen ser notablemente mayores para la variedad de “Josefina” que para “Conchita” lo que puede compensar los mayores gastos que supone la primera.

    Hay que destacar que en los últimos años se ha implantado la tarrina de plástico con bisagra, tanto por la reducción de costes que implica como por la buena presentación, comodidad y seguridad. En el caso del tomate en rama, lo que prima son los envases de 500 gramos al considerarse la rama como una unidad.
     

    Estas técnicas de producción requieren una gran especialización y un gran apoyo técnico, puesto que se basan en un continuo seguimiento del desarrollo de la planta. Además, este cultivo requiere mucha mano de obra pues, aparte de su plantación, necesita otras operaciones manuales como la poda, el destellado, en tutorado, la polinización...

    La mano de obra que necesites contratar estará en función de la variedad de tomate cherry elegida, su ciclo de cultivo, las labores a realizar y el tipo de invernadero. Así por ejemplo, las labores de entutorado y deshojado en el invernadero tipo parral consumen mucha menos mano de obra que en el multitunel,
    llegando en éste a ser la labor principal, mientras que la labor de recolección fruto a fruto (josefina) requiere mas horas de trabajo que en la de racimo (conchita).
     

    Frente a los cultivos horticolas tracionales, instalados sobre un suelo normal, realizados al amparo de un sistema de protección (túneles o invernaderos), los cultivos sin suelo (hidropónicos o aeroponicos) aparecen como una alternativa, que aplicada racionalmente te permitirá obtener un importante incremento cuantitativo y cualitativo en la producción. Se reduce sensiblemente la mano de obra, los fertilizantes y el agua, así como el consumo energético de los 
    cultivos en invernadero. También, es cierto que la utilización de estas técnicas supone una importante inversión.

    Hoy en día las investigaciones en nuevos materiales de plástico, nuevas estructuras de invernadero, técnicas innovadoras para el control de la producción... se visualizan como alternativas cada vez más eficaces para cada situación agronómica, constituyendo en sí mismas nuevas oportunidades de negocio.
     

    La incorporación de la tecnología en este sistema de cultivo es cada vez mayor. Por medio de un ordenador puedes controlar las condiciones ambientales del invernadero, permitiendo hacer modificaciones en el microclima en caso necesario: calefacción, sombreo, ventilación, humidificación.

    Por otra parte se recomienda la incorporación de un software de gestión para explotaciones agrícolas, así como analizar la posibilidad de ofrecer los productos a través del comercio electrónico.
     

    Normativa Andaluza sobre Agricultura Ecológica (Orden de 26 Septiembre de 2000, Boja, nº 118, 14/10/2000)

    Normativa Comunitaria sobre Agricultura ecológica (Reglamento nº 2092/91 y Reglamento nº 2078/92.
     

    La inversión para este tipo de negocio depende del ciclo de cultivo (julio a enero, diciembre a junio y agosto-septiembre a junio) de la variedad de tomate, así como del tipo de invernadero que vayas a elegir.

    Las estructuras de invernadero más frecuentes suelen ser las de tipo parral tradicional, y las de multitunel con entutorado bajo (2,5 m.) o con entutorado alto (3,5m) en los que necesitarías carretillas elevadoras para entutorar, podar y recoger, lo que te supondría un incremento de los costes de
    inversión.

    En un invernadero tipo parral los costes del plástico de cubierta podrían estimarse en unos 6000€ por hectárea, y los de colocación en 1500€ por hectárea. El mayor gasto será el de la mano de obra, seguido del asesoramiento técnico, la gestión (1800€ ha-1) y la amortización. No olvides que el coste de la planta es importante en los ciclos cortos donde sobrepasa incluso los gastos de fertilizantes.
     

    Centro de Investigación y Formación de Agricultura Ecológica y Desarrollo Rural (Santa Fe- Granada).

    Comité Andaluz de Agricultura Ecología (http://www.caae.es).

    Plan Estratégico de Andalucía sobre Agricultura Ecológica 2000-2006 (Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía).

    Enlaces de interés:

    http://www.agricultura.org/

    http://www.fruitveg.com

    http://www.infoagro.com

    http://www.elsitioagricola.com

     

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